La Rosa de Jericó: propiedades y rituales

La Rosa de Jericó es un tipo de helecho muy conocido gracias a las leyendas en las que aparece y las propiedades espirituales que se le atribuyen.

Una de sus características más impresionantes es que puede durar años cerrada hasta que llegue el momento de ser activada por el agua, abriéndose y mostrando su aspecto al mundo.

 

Historia de la Rosa de Jericó

 

La Rosa de Jericó auténtica, que no se parece en nada a las rosas comunes, es nativa de Afganistán, aunque también se encuentra en Egipto, Israel y las demás zonas alrededor del Mar Rojo.

En realidad es un helecho, que puede estar hecho una bola marrón en condiciones desfavorables, o poseer un aspecto vivo con sus esporangios extendidos y fuerte tonalidad verde.

Desde hace siglos es considerada una flor divina por diferentes civilizaciones; los griegos la llamaban la planta sagrada de la resurrección, y fueron halladas en el interior de tumbas de jefes y sacerdotes de la época precolombina.

Se cree que sus propiedades místicas provienen de cuando Jesucristo la bendijo mientras oraba en el desierto. El helecho rodaba hasta sus pies y le proporcionaba de sus ramas agua del rocío de la noche, calmando la sed del hijo de Dios. A raíz de ello, cualquiera que se tome la tarea de cultivar y cuidar una Rosa de Jericó, traerá prosperidad a su vida.

A decir verdad se desconoce el motivo de su nombre, ya que no es originaria de la ciudad Palestina de Jericó.

Durante la Edad Media, unos viajeros fueron los responsables de llevarla a dicha ciudad y dar a conocer sus beneficios. Jericó era un conocido centro de comercio, que se centraba en la venta de hierbas medicinales y aromáticas, por lo que al empezar a usar esta planta para bendecir casas y negocios, se hizo popular con rapidez.

También se empleó para predecir el clima gracias a su sensibilidad a la humedad, para determinar si un parto tendría complicaciones o no, y los alquimistas y magos la aprovecharon en sus experimentos y rituales.

 

Propiedades de la Rosa de Jericó

 

La Rosa de Jericó es de gran valor es muchas culturas debido a sus diversas propiedades, pero especialmente la de proteger hogares y llevar dicha sus habitantes.

Se dice que esta planta es capaz de sanar ambientes, absorbiendo las energías negativas y transformándolas en positivas, influenciando en la mejora del ámbito familiar, laboral y académico.

Asimismo, se le atribuye el poder de la resucitación, tanto propia como de otros seres. Los científicos explican que esta característica se debe a la trehalosa, un azúcar que puede hacer reaccionar a individuos al borde de la muerte. Además posee propiedades diuréticas y de curación de heridas.

rosa de jericó

 

Cuidados de la Flor de Jericó

 

Esta planta no es tan complicada de cuidar, de hecho, si se siguen una serie de simples consejos puede crecer en casi cualquier lugar.

A la hora de comprar una Rosa de Jericó se debe tener presente que necesita de un ambiente húmedo, por lo que se recomienda plantarla bajo la sombra, sin que esté expuesta directamente al calor del sol, y rociar sus hojas con agua si el clima es muy árido, realizándose cada 3 días. Así como no hay que someterla a temperaturas muy altas, tampoco a inferiores de 16°C, porque sería su muerte.

Por otro lado, aunque requiera de una buena cantidad de humedad para existir, no se puede sumergir la Rosa de Jericó en agua, ya que esto generaría la pudrición de sus raíces. Además, un problema para estas plantas son los pulgones (pequeños insectos que succionan la savia), las moscas blancas y la araña roja, por lo que al detectarlos deben eliminarse de inmediato.

Si se desea obtener más individuos de esta planta a través de la reproducción, lo primordial es que la madre esté en buen estado, lo que se puede lograr al obedecer los consejos ya detallados.

La época ideal para la reproducción es la primavera, gracias a la alta humedad que caracteriza esta estación. Y lo único que debe hacerse es dividir la rosa en dos o más ejemplares, dependiendo del tamaño original, y después plantarlos.

Si se cuida la Rosa de Jericó lo suficientemente bien, puede incluso crecer en forma de pino.

Para acelerar su crecimiento se aconseja podarla mensual y es saludable para ella recibir entre 6 y 8 horas de sol al día.

 

Rituales con la Rosa de Jericó

 

Se emplea la planta de Jericó como transformadora de energía desde tiempos antiguos, habiendo sido incluida en innumerables oraciones y rituales por brujos y chamanes. Entre los más conocidos están los de protección de viviendas, para conseguir trabajo, y hallar el amor.

 

Protección contra malas energías

            Este ritual debe realizarse los lunes por la noche y hacen falta tres Rosas de Jericó, 3 velas blancas, 3 velas verdes, aceite de mandrágora y 3 recipientes con agua. Primero, las velas deben untarse con el aceite e introducir una Rosa de Jericó en cada recipiente. Se elige un rincón de la casa y se crea un triángulo con ellos, colocando las velas en su interior. Las velas tienen que encenderse 3 minutos cada día durante 9 días, recitando estas frases:

Por la llama bendita de Melquisedec, por la flor divina que vuelve a nacer, quita de mi hogar el mal que estoy sufriendo, por las tres fuerzas divinas (hacer la señal de la cruz), que las malas energías desaparezcan para siempre”.

Una vez haya culminado el tiempo, debe recogerse todo y tirarse a la basura, expulsando la mala energía.

 

Conseguir trabajo

            En un trozo de papel se escribirá que se desea encontrar trabajo. Con este papel se tiene que cubrir un imán o piedra magnética y amarrarse a las raíces de la planta de Jericó. Después, se coloca todo en el interior de un recipiente de cristal y se añade un poco de agua. La oración que hay que recitar por 28 días es:

“Santa Rosa, realizo esta ofrenda con la esperanza e ilusión de que el trabajo que te pido llegue pronto a mi vida”.

         Al acabar el período del ritual, se debe enterrar el recipiente en el jardín o balcón para cosechar toda la protección que nos aporta.

        

Hallar el amor

            Debe realizarse la noche de un viernes. Se cogerá una vela y se untará en aceite mientras se piensa en conseguir el amor.

A la vez que se realiza esta acción, hay que decir:

Divina Rosa de Jericó, te pido que por la infinita misericordia y amor de Dios me ayudes a conseguir el amor de (nombre de la persona a la que quieres), para vivir mi vida feliz y en armonía a su lado”.

         Luego, se enciende la vela y por 10 minutos se posa la atención en hallar el amor ideal. Transcurrido este lapso, se apaga la vela y se repite el ritual por 5 días seguidos.

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