Fantasmas en el Club Naútico de Venezuela

    A Willian Rodríguez no le dio tiempo de pensar en nada esa madrugada. El coordinador de seguridad del Club Náutico de Maracaibo (Venezuela) salió corriendo espantado cuando vio una de las cosas más sorprendentes y extrañas de su vida. Se suponía que sería una ronda de vigilancia común, sin novedades, pero estaba equivocado, y mucho. Viviría el momento más espeluznante de su existencia.

    El hombre, aún no puede creer lo que le sucedió hace… meses. “Eran como las 3.00 de la mañana”, recuerda. “Mientras hacía la ronda fui al cajero que queda al pasar una de las puertas de vidrio. Estaba haciendo la transacción de lo más tranquilo cuando sentí a mis espaldas un ruido y al voltear quedé pasmado”, dice. “Vi, claramente, como lo que parecía una mujer removía con rabia la puerta. Tenía puesto un vestido blanco de novia y velo, no me dejó verle la cara”.

Fantasmas en el Club Naútico de Venezuela

Fantasmas en el Club Naútico de Venezuela    La impresión lo paralizó. Correr fue lo primero que se le ocurrió. Solo y en semejante situación, a Rodríguez ni siquiera le importó dejar tirada la tarjeta de débito que utilizaba en ese momento. Fue después, llegada la mañana, cuando el hombre que tiene 14 años laborando en el club, consiguió fuerzas para regresar al lugar donde horas antes había sido espantado por el fantasma de la novia.

La noticia se regó como pólvora en el club, donde al espanto lo conocen como “La coja”. Quienes han visto a la mujer vestida de novia han detallado que al caminar lo hace con deficiencias, tal como relata una de las trabajadoras del lugar, quien pidió le resguardarán la identidad. “Sí, ella iba cojeando”, asegura Rodríguez. “La conocemos como ‘La coja”.

Manos fantasmas
Pero ese no es el único testimonio sobre supuestas apariciones en el Club Náutico. Se estima que la han visto casi 10 veces en los últimos dos años, principalmente en el salón Coquivacoa y en el lobby.

    A uno de los mesoneros le pasó algo parecido a lo que vivió Rodríguez hace escasos dos meses. Una de esas noches que se hacen largas por los eventos sociales que se realizan en el lugar, el muchacho decidió tomar un descanso en uno de los salones. Su sueño fue interrumpido bruscamente por las manos de la novia fantasma que de repente lo tomaron, lanzaron de la cama y lo arrastraron por el suelo.

    El misterio no termina allí. Nadie se explica, por ejemplo, cómo es posible que en una fotografía tomada a una de las puertas recientemente apareciera una cara que aparenta estar gritando. Muchos se preguntan quién o qué arroja los objetos contra el piso en un depósito del sitio.

    Esto sucedería cuando no hay nadie del personal adentro. Por ello, mesoneros y vigilantes prefieran mantenerse dentro de sus respectivos grupos de trabajo hasta terminada la jornada laboral. Ninguno quiere ser víctima del fantasma de “La coja” del Club Náutico o por los otros espíritus que por alguna razón desconocida estremecen la calma del lugar en horas nocturnas.

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